... la historia de una arañita pequeñita. Esta araña vivía (y aún vive) en el pasillo de una casa con paredes amarillas. No se sabe muy bien en qué parte de este pasillo vive, puede incluso que solo vaya allí a pasear, pero lo cierto es que se le ha visto muchas veces colgando de su tela de araña invisible.
Esta araña no está sola, pues vive con varias personas más, entre ellas una niña que pasa en innumerables ocasiones por ese pasillo, duerme cerca de ella y tiene un secreto que la araña no sabe ni debe saber: tiene un miedo irremediable a ella y a sus compañeros de especie de ocho patas.
Por eso, el primer dia que la vió, se dispuso a pegarle un zapatillazo para así no tener que verla más allí colgando y que algún día al pasar por allí despistada, la araña se le posara encima... horror! Cuando la niña fue a coger la zapatilla y volvió, la araña había desaparecido. No sabemos adonde fue, la cuestión es que allí ya no estaba.
- ¿Me habrá visto y por eso se ha ido? - Pensó - !Imposible! ¿como sabía lo que iba a hacer?
Extrañada y cansada, se fue a dormir.
Pasaron los días y la niña pensó que la araña ya se había ido, quien sabe, igual solo estaba allí dando una vueltecita. ¿O quizás nunca habría estado allí? Igual, pensó que estaba allí gracias a una mezcla no muy acertada entre su fobia y su miopía que con la oscuridad de la noche de por medio hizo que pensara que estaba allí. Sea cual fuere la causa, allí no estaba...
Hasta que un día de luna llena, la niña volvió a ver a la araña, justo en el mismo sitio que la primera vez. Entonces, avisó a su madre que curiosamente pasaba por allí, y le dijo que otra vez había vuelto la araña a su esquinita de siempre. En este caso, no fue la niña la que fue a buscar la zapatilla, sino su madre, pero el resultado fue el mismo: a la hora de asestarle el cruel zapatillazo, la araña había desaparecido de nuevo.
Cuenta la leyenda que la araña sigue viviendo en el mismo pasillo, oculta durante el día para que nadie la vea y sólo paseando por la noche, cuando aprovecha para columpiarse en su tela. La niña se ha acostumbrado a vivir con ella y cuando la ve, actúa como si no estuviera. Puede ser que haya vencido su miedo (lo que suena poco probable) o que haya pensado que mientras ella se limite a estar en su esquinita, no la molesta y entonces ¿para qué matarla? Ella no es tan cruel.
Y así transcurren los días para esta niña, con la peculiar compañia de una araña como vecina en el pasillo de al lado.
Sí, las arañas de mi casa han desarrollado una inteligencia capaz de poner los pelos de punta a cualquiera. Son una versión de superarañas que vacilan a los humanos para demostrar que su inteligencia es superior a la de ellas. Conmigo lo han conseguido xDDD
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